Una fiesta organizada por otra persona
Una fiesta de 25 o 50 aniversario suele ser una sorpresa o un regalo de los hijos o amigos cercanos, lo que significa que la pareja protagonista no es quien monta nada. Un muro que tarda un minuto en crearse y no pide app a los invitados encaja bien con un organizador que no es la pareja, y no le pide a los homenajeados hacer nada más que escanear un código ellos mismos si quieren.









